ReVista
 
   
 
       
         
 
 
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
 
 
 
 
 
 
 
 
La Vanguardia, a la cola del periodismo
por Marcelo Wio
19 de Setiembre de 2019

Imprimir Imprimir | Enviar Enviar | Bookmark and Share Compartir
 
 
 
O La Vanguardia tiene un serio problema con sus traductores, con la interpretación de textos, o lo tiene contra el Estado israelí – y a la vista de la más reciente cobertura por parte de su corresponsal desde Estambul, y desde el más absoluto desconocimiento de Israel y del conflicto, el problema parece tenerlo con este país.

Es que, según sostenía el medio español el 18 de septiembre de 2019 (y actualizado el 19 de septiembre), la puesta en escena de la cantante Madonna durante su actuación en Eurovisión (en Israel), donde bailarines exhibieron una bandera israelí y otra palestina, “enfadó mucho a las autoridades israelíes que han anunciado hoy su demanda contra la reina del pop”.

Tanto que, explicaba el diario:

“Según informa la publicación Variety, la televisión pública israelí, organizadora del Festival de Eurovisión 2019, habría interpuesto una demanda contra Live Nation y Live Nation Israel (los representantes legales de Madonna en este país) pidiendo una compensación económica tras su actuación en el escenario de Tel Aviv”.

Ahora resulta ser que no son las autoridades israelíes, sino el ente público de radio y televisión israelí.

La Vanguardia terminaba diciendo que:

“Pese a que la mayoría de las críticas a la cantante llegaron por su pobre puesta en escena respecto a las posibilidades que ofrece un espectáculo como Eurovisión, las autoridades israelíes sólo parecieron moletas por mostrar sobre el escenario esta petición de diálogo entre Israel y Palestina. Habrá que esperar a saber qué decide la Justicia”.

La fuente de la información del medio español es la revista Variety. Pues veamos qué decía dicha publicación el 13 de septiembre de 2019:

“La cadena pública israelí KAN, que produjo el Concurso de la Canción de Eurovisión en mayo [de 2019], presentó el jueves una demanda en un tribunal de Tel Aviv contra Live Nation y Live Nation Israel. La demanda, de la cual dio cuenta inicialmente el diario israelí Yediot Aharonot, alega que los representantes de Madonna violaron los términos de su acuerdo e incumplieron sus promesas financieras”.

El motivo ya empieza a parecer diferente…

Pero sigamos con la revista estadounidense:

“Según la demanda, KAN proporcionó a Madonna un apoyo técnico y logístico que iba más allá de la producción de Eurovisión, costes que se suponía debían ser cubiertos por el equipo del cantante. El apoyo adicional incluyó proyectores, auriculares, asistentes de escenario adicionales, tiendas de campaña, seguridad y otro personal adicional. KAN alega que Live Nation aceptó cubrir esos costes, pero nunca pagó, y los intentos de recuperar el dinero desde el programa no han tenido éxito”.

Nada de las banderas. La causa es bien otra.

El también español ABC, también se hacía eco de la esta noticia, pero a diferencia de su par, lo hacía correctamente:

“… la televisión pública israelí ha interpuesto una demanda a Live Nation y Live Nation Israel, que representan a la reina del pop, pidiendo una compensación económica.

El motivo lejos está del atrevimiento de la artista o su desgana por el escenario en el Festival de Eurovisión, sino porque el equipo de Madonna garantizó que correría con todos los gastos de la actuación, pero ha tenido que ser la propia televisión pública de Israel la que se vio obligada a costear las cuotas referidas al personal de seguridad y a la logística técnica”.

De manera que la “petición de diálogo entre Israel y Palestina”, mediante el despliegue de las banderas, no tenía nada que ver. Al menos, según la declarada fuente de La Vanguardia.

Es decir, que este medio español tomó un hecho y lo transformó a la medida de la línea ideológica – que no periodística – que impera a la hora de abordar lo relacionado con el Estado judío. Esto es desinformación: hay intención de engañar al lector.

Un medio de comunicación que en lugar de información le ofrece ruido – como material para el señalamiento, la discriminación – a su audiencia, ya no es tal cosa, sino, como mínimo una agencia dedicada a la propaganda, al comercio del desprecio.
 
 
 
 
         
      Portada | Temas | Países | Publicaciones | Acciones | Sobre Ética | Contáctenos | Enlaces  
         
 
ReVista Copyright 2008-2009