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Más claro…: cuando los líderes palestinos descubren la “causa palestina”
por Grupo ReVista
21 de Setiembre de 2020

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Aunque una buena parte – por no decir todos – de los medios de comunicación en español escondan las palabras que designan una parte de la realidad, esta sigue estando allí: la “causa palestina” es otra cosa de la que, con su cobertura postulan; y las organizaciones palestinas que pretenden “moderadas”, no lo son ni por asomo.

Y no es que las evidencias de esto escaseen; no señor. Que los líderes palestinos se encargan a menudo de dejarlo bien claro; meridiana, evidente, notoria, indiscutiblemente claro. No sólo sus líderes, sino las cartas o constituciones de sus organizaciones.

Fatah (y la OLP; de la cual la primera es su organización mayoritaria), no sólo no son “moderadas”, sino que, en occidente organizaciones similares serían consideradas sin lugar a dudas como de ultraderecha con tintes fascistas y de fanatismo religioso.

Pero volvamos a lo inmediato. El 15 de septiembre de 2020, de acuerdo a MEMRI, Azzam Al-Ahmad, miembro del Comité Central de Fatah, dijo, durante una entrevista en el canal Al-Araby, con sede en Londres:

“Nosotros, los palestinos, los estamos defendiendo a todos ustedes – estamos defendiendo La Meca, Bagdad, Cairo, Amman y Damasco. Este es nuestro destino como palestinos, somos los murabitun en Jerusalén que la defienden contra los designios territoriales sionistas desde el Nilo hasta el Éufrates. Continuaremos sirviendo de punta de lanza en la confrontación contra la administración americana y contra el movimiento sionista”.

Es decir, los “palestinos” son la élite entre el pueblo árabe, quienes velan por su integridad, vamos, por su pureza – y, claro, “los sionistas” son la amenaza que busca extenderse ante la pasividad del resto de naciones árabes… De manual.

No en vano, la carta de la OLP – controlada por su facción mayoritaria, Fatah – afirma en su artículo 14 que “el destino de la nación árabe, de hecho, la existencia árabe misma, depende del destino de la causa palestina”.

A veces esto se expresa apelando a la identidad religiosa, en otras oportunidades – igualmente alejados de la realidad - se tira de Protocolos de los Sabios de Sion, como lo decía un artículo de opinión publicado por el diario oficial de la Autoridad Palestina (25 de octubre de 2016):

“... Israel, el peón colonialista y punta de lanza del capitalismo occidental, [que la ONU] permitió que existiera, y al que le dio todo lo necesario para sobrevivir y vivir para servir a sus propósitos...”.

En la misma línea de paranoia conspirativa del anterior, Abbas Zaki, importante miembro del Comité Central de Fatah, declaraba durante una entrevista publicada el 30 de marzo de 2014:

Nuestro Medio Oriente es rico en energía. Creo que ha llegado la hora de que la gente sepa por qué se estableció Israel... Decían que era necesario establecer una barrera humana, que es Israel, que separaría las partes occidentales del mundo árabe de sus partes orientales, que controlaría los recursos de la región – es decir, el petróleo y la industria – y que impediría a los árabes recobrar su unidad y su cultura, que occidente les quitó”.

Ya sea con decorado religioso, económico o geopolítico, los judíos son los invasores, representantes del mal; y los palestinos una casta pura y sacrificada que lucha por la nación árabe…

Por eso, el asesor de Mahmoud Abbas en Asuntos religiosos e islámicos, Mahmoud Al-Habbash, enunciaba, en la televisión oficial de la Autoridad Palestina (23 de octubre de 2015):

El conflicto aquí en Palestina es entre nosotros y la ocupación criminal y sus líderes criminales, es una manifestación más de nuestras pruebas, una manifestación más del histórico conflicto entre verdad y falsedad, entre bien y mal. A lo largo de la Historia, ha habido conflicto entre verdad y falsedad. El bien está representado por los profetas y sus seguidores [los musulmanes]. No estamos inventando nada nuevo aquí. Este es un conflicto entre dos entidades, bien y mal; entre dos proyectos: el proyecto de Alá versus el proyecto de Satán; un proyecto conectado con Alá, que es su voluntad – verdadero y bueno –, y un proyecto conectado a la opresión y al satanismo, al satanismo y animosidad, ocupación y barbarismo”.

Pero volvamos al presente. Azzam Al-Ahmad volvía sobre la idea de los palestinos como “punta de lanza”, como “vanguardia”; es decir, superioridad moral dentro del mundo árabe:

“Continuaremos sirviendo como punta de lanza y continuaremos perseverando y luchando. Hemos estado luchando más de 100 años en defensa de la nación árabe y de los lugares sagrados islámicos y cristianos”.

Más allá del guiño fraudulento de postularse como defensores del cristianismo (pura propaganda), el miembro de Fatah no hacía sino dejar claro lo que es evidente: el conflicto precede al establecimiento del Estado de Israel, es árabe y es contra los judíos.

Y la “lucha” es la manifestación de esa dedicación a la causa árabe, a su pretendida protección. Por ello buena parte de la identidad palestina ha sido estructurada alrededor de ella, al punto de que en su página oficial de Facebook, Fatah llegaba a publicar el 27 de diciembre de 2016 que “Fatah abraza a su gente y alaba a sus mártires. Para ser verdaderos palestinos, debéis ser luchadores abnegados...”. Es decir, que la vida de los palestinos pertenece (o está supeditada) a la “causa palestina”, es decir, a sus líderes.

De la misma manera, Fatah (artículo 22 de su constitución) se “opone a cualquier solución política ofrecida como alternativa a la demolición de la ocupación sionista de Palestina…”. Y, en occidente, aún se preguntan cómo es posible que no haya paz en esa parte del mundo.

Alto y claro. Clarísimo.

¿Más alto?

Según informaba el diario israelí Times of Israel el 22 de enero de 2016, un alto cargo de Fatah, Tawfik Tirawi, dijo en una entrevista con la agencia palestina de noticias Ma'an, que un “Estado palestino junto a Israel es sólo ‘una etapa' y que Palestina debe extenderse finalmente del río Jordán al mar”. Y, además, declaró: “No crean que habrá una solución a la cuestión palestina mediante el establecimiento de un estado cuyas fronteras estén limitadas a Cisjordania y Gaza”.

Más alto, imposible.

Acaso sí. Porque la constitución de Fatah establece:

Artículo 8: “La existencia israelí en Palestina es una invasión sionista con una base expansiva colonial, y es un aliado natural del colonialismo e imperialismo internacionales”.

Artículo 12: plantea la “completa liberación de Palestina y la erradicación de la existencia política, militar y cultural sionista”.

A la vista y oído de todos. Como el silencio de los medios de comunicación: elocuente, dice, sobre todo, de sí mismo.
 
 
 
 
 
         
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