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La Prensa calificaba a Israel como el segundo “régimen represivo más letal del mundo contra las protestas sociales”
por Marcelo Wio
25 de Octubre de 2019

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Decía el diario nicaragüense La Prensa (23 de octubre de 2019) que entre 2018 y 2019 “varios países del mundo han sido sorprendidos por protestas sociales” y que, ante dichos reclamos, la mayoría de los gobiernos recurrió o al diálogo o a la represión. El medio se hacía eco de aquellos países se utilizó el segundo recurso.

El problema del artículo era que colaba en su relación un hecho que no puede ser enmarcado como “protesta social”: la autoproclamada “marcha del retorno” organizada por el grupo terrorista Hamás. Así, colocaba a Israel en el segundo lugar de los “más letales regímenes represivos del mundo contra las protestas sociales”

Pero veamos la lista – y las razones que ofrecía el medio como motor de las protestas.

En primer lugar aparecía Nicaragua, donde las protestas se iniciaron contra “las reformas del Seguro Social que incrementaba sus aporte y reducía sus beneficios”.

En tercera posición, Sudán, donde las protestas eran contra el fin de los subsidios al trigo y al combustible.

En cuarto, Irak, con protestas contra el deterioro de las condiciones económicas y sociales.

Quinto, Cachemira, en India. Las protestas comenzaron en 2016 y siguieron evolucionando en 2018 luego del “asesinato de Burhan Wani, comandante de la organización milicia islámica con base en Cachemira, por las fuerzas de seguridad indias”.

En sexta posición, Venezuela.

En séptima, Haití – protestas contra la corrupción y el aumento de la pobreza.

En octavo lugar, Irán (país que también tiene responsabilidad en la situación socioeconómica que se vive en Irak) – contra las políticas económicas, aunque “evolucionó rápidamente a una dimensión política con exigencias como la destitución del líder supremo”.

Noveno, Honduras, donde el conflicto surgió a raíz del “fraude electoral para la reelección ilegítima del presidente”.

Le sigue Chile, donde el disparador fue el aumento del precio del transporte en el metro urbano, aunque “pronto derivó en la demanda de renuncia del presidente”.

A continuación, Zimbabue, en cuyo caso, el motivo del descontento social fue el aumento del 130 por ciento en el precio del combustible impuesto por el gobierno.

Le sucede France con las protestas de los “chalecos amarillos” contra “el alza del precio del combustible, la injusticia social y la pérdida del poder adquisitivo”.

En el puesto trece, Ecuador – luego del anuncio de “ciertas medidas económicas”.

Seguidamente, Perú, donde medianos y pequeños agricultores independientes exigían al gobierno declarar al sector agrícola en estado de emergencia por serias deficiencias en la producción y el comercio. Estas protestas se extendieron.

Por último, el Líbano, donde el malestar estalló luego del anuncio por parte de las autoridades de aprobar una tasa diaria a las llamadas efectuadas a través de redes sociales.

El común denominador entre los elementos de este conjunto es: conflicto económico-social (en algunos casos político) interno.

El puesto dos de esta lista evidentemente no pertenece a la misma. Tal es así, que el medio pasaba por alto las motivaciones. El diario “explicaba”:

“La Marcha del Retorno hace alusión a una serie de manifestaciones desde el 30 de marzo de 2018… en la que decenas de miles de palestinos llegaron a la frontera israelí de la Franja de Gaza tratando de ingresar a Israel”.

Está visto que esto no tiene nada que ver con lo anterior. Y que el medio no podía hacer nada por emparentarla con el resto. Por el simple hecho de que dichas “manifestaciones” estaban y son organizadas por el grupo terrorista palestino Hamás y que tienen un objetivo manifiesto. De hecho, las declaraciones de sus líderes y altos cargos son elocuentes a este respecto.

Como las de Yahya Sinwar, uno de los líderes de la organización terrorista en Gaza, el 16 de mayo de 2018, durante una entrevista televisiva:

“Cuando decidimos embarcarnos en estas marchas, decidimos convertir lo que nos es más querido - los cuerpos de nuestras mujeres y niños- en un muro de contención que impida la deriva muchos árabes hacia la normalización de los lazos con [Israel]”.

El propio Sinwar explicaba el fin de las “marchas” claramente en abril de 2018: “derribar la frontera” y “arrancarles los corazones de sus cuerpos” a los israelíes.

Por si quedaban dudas, Khalil al-Hayya, alto cargo de Hamas, aclaraba:

“Avisadle a Israel que espere hasta el 15 de mayo, cuando estalle la rebelión luchadora palestina y nada la detendrá. Oleada tras oleada, hasta que nos encontremos en Jerusalén”.

Y nada de “marchas o ‘resistencia' pacífica”. Mahmoud Al-Zahhar, un alto cargo de Hamás, el 13 de mayo de 2018 lo esclarecía así:

“… ¿es esto realmente una ‘resistencia pacífica'? Esto no es resistencia pacífica. ¿Ha disminuido la opción [de la lucha armada]? No. Al contrario, está creciendo y desarrollándose. Eso está claro. Así que cuando hablamos de ‘resistencia pacífica', estamos engañando al público”.

Así y todo, ahí estaba Israel… Y el intento de hacer pasar como “protesta social” una acción dirigida por un grupo terrorista palestino. A ver si cuela…

No es, entonces, que La Prensa mezclara churras con merinas, es que mezclaba ovejas con cabras montesas. De lejos, acaso, se parezcan. Muy de lejos.
 
 
 
 
 
         
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